Editorial/Opinión

Qué pasará con el año escolar 2021


Qué pasará con el año escolar 2021

Los buenos maestros saben que la mejor forma de aprender es equivocándose y la clausura del año escolar nos está privando del valioso tiempo que pudimos haber empleado en dominar esto de la educación virtual, que no la entiende nadie, que está provocando sofocones en todas partes, pero que un día la veremos como algo sencillo y totalmente normal, porque a partir de esta pandemia, será una realidad con la que tendremos que convivir para siempre, no sólo los niños, sino también los profesores, los padres, los colegios, las universidades, etc.

Qué opinión tendrán nuestros abuelos de los profesores bolivianos. Ellos han tenido que aprender en tiempo récord a usar zoom, a reunirse con sus nietos por medio de diversas aplicaciones, a informarse a través de las redes sociales y a descubrir las grandes bondades que alberga una herramienta tan simple como el whatsapp. Sin embargo, los docentes se la pasaron poniendo excusas los últimos meses y al final consiguieron doblarle el brazo al gobierno, dejando bien claro que aquello de la vocación y el apostolado son pura lírica.

Es verdad que no son necesariamente los maestros, sino sus dirigentes, pero cuesta creer que entre más de 120 mil individuos no se hayan producido gestos de dignidad y de rebeldía frente a la dictadura sindical que los deja tan mal parados y que no permite ver los valerosos ejemplos de entrega y de amor por la educación que se han visto en el país desde que empezó la pandemia. Ver a sus profesores bregar con cables y cámaras, sufrir por presentar un video y desesperados por no saber qué botón apretar, hubiera sido la mejor lección para sus alumnos, que sin duda alguna valoran el esfuerzo que hacen algunos por mantener el contacto y se están dando cuenta también, que hay muchos a los que les vale un comino la educación. Esa pedagogía calará hondo en esta generación.

La pregunta del millón ¿qué pasará el 2021? ¿Seguirán las excusas? ¿Continuarán pidiendo nuestros maestros el escenario ideal, las condiciones del primer mundo para empezar a trabajar? Porque lo más triste es que ni siquiera dieron el primer paso, ni lo intentaron.

En sus argumentaciones para respaldar la suspensión del año escolar, el Gobierno ha prometido superar todas las barreras tecnológicas que supuestamente han impedido las clases virtuales. Es poco el tiempo disponible, pero confiamos en que se pueda lograr avances. De cualquier forma jamás alcanzará toda la infraestructura mientras no cambiemos de mentalidad, en tanto siga en pie esa estructura sindical que promueve la mediocridad  y que dedica todo su tiempo a la politiquería, el único campo en el que los bolivianos somos insuperables.

Lo ideal sería poder derrotar a las mafias sindicales que nos mantienen oprimidos a los bolivianos, pero eso dependerá no sólo de la capacidad del gobierno para desmontarlas, sino de la actitud que asuman los ciudadanos que esta vez no se han portado a la altura del gran desafío. Los padres de familia se han prestado al juego del MAS que logró su objetivo de boicotear la educación y seguirá haciéndolo, mientras la población se lo siga permitiendo.

La pregunta del millón ¿qué pasará el 2021? ¿Seguirán las excusas? ¿Continuarán pidiendo nuestros maestros el escenario ideal, las condiciones del primer mundo para empezar a trabajar? Porque lo más triste es que ni siquiera dieron el primer paso, ni lo intentaron.