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El problema de la 'desocupación', flagelo creciente para los jóvenes latinoamericanos


El problema de la 'desocupación', flagelo creciente para los jóvenes latinoamericanos
Ref. Fotografia: Los jóvenes ganan en promedio mucho menos que los adultos

La desocupación afecta a uno de cada cinco jóvenes en América Latina y el Caribe, tasa tres veces superior al promedio correspondiente al total de la población trabajadora, alertó recientemente la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El análisis realizado por la entidad reveló que la desaceleración económica observada en los tres primeros trimestres de 2019 afectó más a los jóvenes entre 15 y 24 años, cuya tasa de paro aumentó en tres décimas. 

Fuente de desaliento. 'La falta de oportunidades de trabajo decente para los jóvenes causa gran preocupación pues es fuente de desaliento y frustración. Esto se ha visto reflejado en la primera línea de recientes protestas registradas en la región que piden cambios para aspirar a un futuro mejor', dijo en la presentación del informe el director regional de la OIT, Juan Hunt.

Según el estudio Panorama Laboral 2019 mientras que en países como Guatemala la desocupación juvenil es relativamente baja, en naciones como Costa Rica y Santa Lucía afecta a cerca de un tercio de los jóvenes.

Los datos más recientes. Por otra parte, el análisis del desempleo en este sector se ve comprometido por el indicador de Brasil, el país de mayor peso en la población económicamente activa.

La tasa de paro juvenil para América Latina y el Caribe, si se excluye a Brasil, se reduce de 19,8 a 13,3 por ciento, abundó el informe.

De acuerdo con la OIT, en la región viven aproximadamente 110 millones de jóvenes entre 15 y 24 años.
Los datos más recientes del análisis revelan, además, que uno de cada cinco jóvenes en América Latina y el Caribe (lo que equivaldría a más de 20 millones de jóvenes) no está insertado ni en el sistema educativo ni el mercado laboral.

Número de jóvenes que no estudian ni trabajan crece. Al comparar esta zona con otras, se observa que, si bien la incidencia de este indicador es similar al promedio mundial, parece ser una de las pocas regiones donde la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan crece durante los últimos 13 años.

El estudio de la OIT abunda también que aproximadamente siete de cada 10 jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres, lo que dota a este fenómeno de un rostro esencialmente femenino.

Además, para ellas, la tasa de desocupación aumentó en dos décimas en los primeros tres trimestres de 2019 respecto de similar periodo de 2018.

Diferencias de género en participación laboral. De acuerdo con el análisis, la desaceleración económica regional ahondó la brecha entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, con la consecuente mayor precarización de las condiciones generales de las féminas.

La OIT añade que las diferencias de género en participación laboral y desocupación prevalecen en toda la región, con excepción de Barbados, en donde la tasa de desempleo entre los hombres es mayor que entre las mujeres.

La proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan varía mucho entre países. 

Así, mientras Trinidad y Tobago (56 por ciento), Santa Lucía (41), Jamaica (31,6), y Guyana (35,2) ostentan los porcentajes más altos de jóvenes que no estudian ni trabajan en la región, en el otro extremo se encuentran Bolivia (14,3) y Nicaragua (13,2).