'Infodemia': Cuando la verdad también está en terapia intensiva


'Infodemia': Cuando la verdad también está en terapia intensiva

Los seis meses de cuarentena rígida a causa del coronavirus han dado un duro golpe a la salud y economía de las familias cruceñas y bolivianas. Pero también “el bombardeo” de noticias falsas terminó creando una “infodemia” que ha afectado el comportamiento de la ciudadanía, así lo indican algunos expertos que El Día consultó, sobre este fenómeno comunicacional surgido en plena pandemia.

“La sobreinformación que nos llega a través de los medios, ha ocasionado que los ciudadanos no sepan reconocer lo que es real y lo que no lo es. Esto afecta a los seres humanos porque de creer en una información falsa, puede generar ataques de ansiedad o pánico, más aún si estamos atravesando por una etapa de pandemia que se ha cobrado muchas vidas humanas alrededor del mundo”, indicó la psicóloga Katherine Suárez, con muchos años de experiencia en clínicas y universidades.

América Latina es la región del mundo más afectada por la "infodemia", la epidemia de noticias falsas sobre la covid-19 que puede incrementar la desconfianza en las instituciones y debilitar el cumplimiento de las medidas para enfrentar a la enfermedad. Bolivia no es la excepción. Las cifras son abrumadoras. El Observatorio de Infodemics Covid19 de la Fundación Bruno Kessler recoge que, de 83 países bajo estudio, los 15 en los que la fiabilidad de las informaciones sobre la enfermedad difundidas a través de medios digitales es más baja se encuentran en la región, donde tan sólo el 59 % de lo que allí se publica puede ser considerado "confiable".

“Anímicamente ha afectado a muchas personas y esto ha ocasionado que el sistema inmunológico baje, lo que expone a adquirir otras enfermedades”, señala Suárez.

“Cuando se dan estas situaciones de las noticias falsas, van en contra de lo que las escuelas de periodismo predican, nos hacen daño, faltan a la verdad”, indica por su parte Roberto Méndez, periodista con más de 30 años de experiencia en Bolivia y docente de Redacción y Ética en varias universidades de Santa Cruz.

“Los medios de comunicación tienen que combatir este fenómeno por mantener su credibilidad. El medio que pierde su credibilidad, lo pierde todo”, sostuvo Méndez.